1. EL ENSAYO.
En términos generales se llama ensayo a una
composición escrita en prosa, de extensión variable, en la que se da ideas y
puntos de vista particulares sobre un tema que interesa o se es asignado.
Expone sin rigor sistemático, pero con hondura,
madurez y sensibilidad una interpretación personal sobre cualquier tema
filosófico, científico, histórico, literario, etc. Se trata de un género de
naturaleza versátil por el elemento personal y el tono subjetivo que lo
caracterizan. Es un texto expositivo argumentativo que carece de relato.
Se
podría hablar de dos tipos de ensayo: los científicos, documentados y con fines
de investigación, cuya característica principal es que parten de una hipótesis
que se desarrolla a través de un sistema de argumentación (observaciones,
inferencias y juicios de valor) y una metodología formal. Por otra parte, están
los libres o personales con sus diversos matices y estilos.
1.1. Estructura.
El ensayo se estructura tradicionalmente en tres
partes:
·
Introducción. Se presenta el tema y los propósitos del mismo. En
la introducción de un ensayo académico se pueden dar generalidades,
antecedentes, explicar la naturaleza del tema, especificar las variables que se
desarrollarán. Además, se explican el objetivo o propósito del ensayo, el
método utilizado para investigar el tema, el por qué del contenido o
justificación de su relevancia actual, las metas que se pretenden lograr o
alcance y límites del desarrollo y, otros aspectos de importancia en la
elaboración. Es decir, expone claramente la idea que se quiere transmitir.
·
Cuerpo o desarrollo. Es el desarrollo del tema, la explicación de lo
que se anunció al principio. Se exponen las ideas y se comenta en forma
personal la información. También se proporcionan datos y se amplían los
conceptos con reflexiones, ejemplos, comentarios, comparaciones, etc. En
conclusión, se argumenta, ejemplifica, ilustra y refuerza la idea o el tema que
se trabaja.
·
Cierre o conclusión. No es solo la opinión personal del ensayista sobre
el tema que investigó. Para concluir se realiza el resumen de los puntos
desarrollados a lo largo del ensayo y sus consecuencias, se comenta los
resultados y se da una opinión final, la cual puede consistir en una postura
específica ante el tema., una interrogante, un juicio de valor, una
exhortación, una propuesta para resolver el problema tratado, etc. Una manera
recomendable de concluir es retomar la introducción para ver hasta qué punto se
logró lo enunciado en ella.
1.2. Características.
1.
Puede abarcar cualquier tema humano, político, social, literario o
cultural.
2.
Se escribe en prosa y puede ser breve o extenso. No hay límites para la
extensión.
3.
Es unitario: se centra en un solo tema. No se divaga hacia otros
asuntos.
4.
Desarrolla el tema sin agotarlo. Se trata de una visión personal.
Tampoco está obligado a proporcionar datos exactos y comprobables, pero sí
sostener sus opiniones mediante argumentos, ejemplos, reflexiones, comentarios,
comparaciones, etc.
5.
Se da una visión personal del autor respecto al tema.
6.
Se busca un enfoque variado: erudito, crítico, reflexivo, humorístico,
dogmático, didáctico.
7.
Se pretende un estilo cuidadoso y elegante sin llegar a la afectación.
8.
Se debe seleccionar en forma cuidadosa y precisa el léxico empleado.
9.
Se busca amenidad en la exposición, que sobresale sobre el rigor
sistemático de la misma.
10.
La presentación debe ser con una ortografía impecable.
EJEMPLO DE PREPARACIÓN DE UN ENSAYO
1.
Tema (tesis): "Los buenos modales
están desapareciendo"
2.
Investigación: Mis propias observaciones, reflexiones y
anotaciones.
3.
Esquema:
a. Introducción.
Idea central: razones por las que se eligió este
tema y se afirma esta tesis.
Apuntes para esta idea central:
- Porque en todo momento y lugar es visible el grado de buenos
modales que tienen una persona.
- Porque es conveniente orientar a los jóvenes y a los adultos en la
conservación de los buenos modales.
- Se quiere, con una toma de conciencia, iniciar alguna transformación
tanto en el refinamiento como en el trato hacia nuestros semejantes.
-
b. Cuerpo.
Idea central 1: Primer
fundamento.
Los
jóvenes creen que teniendo buenos modales dan la apariencia de ser débiles y
que son actos de niñería.
Oraciones que desarrollan este fundamento:
- Las burlas aparecen cuando un joven es amable en su trato.
- Se cree que, a mayor dureza en el trato verbal, es mayor el signo
de dominio y de viveza sobre los demás.
- Los jóvenes toman como líder, muchas veces, al más atrevido, malcriado y
agrandado de los amigos.
Idea central 2: Segundo
fundamento.
Los
padres y familiares mayores no constituyen, muchas veces, los mejores ejemplos
en un buen trato con sus semejantes.
Oraciones que desarrollan este fundamento:
- Padres que estando entre sus amigos o en "copas", dan rienda
suelta a impulsos reprimidos.
- Nos duele, como hijos, ser crítica de nuestros mayores y, entonces,
aceptamos lo incorrecto o no lo queremos ver.
- Nuestros padres quieren que seamos espejos de sus propios caracteres,
con sus debilidades y superioridades.
Idea central 3: Tercer
fundamento.
En
las escuelas, más es la preocupación por la instrucción que por la formación.
Oraciones
que desarrollan este fundamento:
- El dictado de los distintos cursos abarca, casi exclusivamente, la
transmisión de los conocimientos e información dejando de lado el refinamiento
de la personalidad y la templanza del carácter.
- Se evalúa el grado de conocimientos alcanzados, pero no el grado de
madurez alcanzado, la calidad del trato interpersonal y los buenos modales
puestos en todos nuestros actos.
c.
Conclusiones.
Idea central 1. No se pretende ser un pregonero del trato
interpersonal.
Apuntes que desarrollan esta idea central:
- Nadie cree tener el don de la correcta compostura.
- No se pretende ser un moralista parlamentario ni tener un recetario de
los buenos modales.
Idea central 2. Soluciones temporales y, con el tiempo, conversión
de esta soluciones en hábitos y buenas costumbres.
Apuntes que desarrollan esta idea central:
- Mirarse, sin espejo, el trato con los demás, en todo momento.
- La amabilidad y la palabra correcta en el momento preciso, nos llevarán
a los buenos modales.
- Despojémonos del ¿qué dirán? Cuando queramos ser actores, pensemos que
este mundo es una
extensa obra teatral, de agradable trato con los amigos y con los que no lo
son.
1.
Redacción provisional.
Título: El joven y la calidad de su trato interpersonal.
Tesis: Los buenos modales están desapareciendo.
Introducción. Nuestra vida transcurre entre derechos y obligaciones, entre alegrías y
tristezas, entre el trabajo y el estudio. En todas estas actividades, las
relaciones verbales, gesticulares y mímicas están presentes cuando nos
comunicamos con nuestros semejantes. Es en este momento en el que podemos
percibir y advertir si nuestro interlocutor u observado practica los buenos
modales en sus diferentes intervenciones dentro de la sociedad.
Es notorio que la práctica de los buenos modales entre los jóvenes está
decayendo en cada tiempo que transcurre; la desatención, la falta de amabilidad
y nuestros actos indecorosos reafirman esta observación.
Cuerpo. Se puede citar algunos orígenes y algunas afirmaciones que fundamentan
esta advertencia.
Tenemos, por ejemplo, aquel adolescente que se siente ridículo y
avergonzado cuando tiene gestos y acciones de buenos modales ante sus
"amigos" y vecinos. Tontamente creen estos últimos que siendo más
duros en nuestro trato verbal, teniendo más criollada en nuestro accionar y
manifestándonos insensibles, seremos más respetados, admirados y tendremos
mayor dominio sobre los demás. Y para colmo de la paradoja, estas personas son
tomadas como líderes, como guías de sus respectivas agrupaciones o
"colleras".
Se puede advertir también que, desafortunadamente, el comportamiento de
nuestros padres, en ciertas ocasiones, constituye el ahondamiento a nuestra
mala educación. Estando entre amigos y entre copas, los impulsos reprimidos,
los actos nada dignos de ser tomados como ejemplos y la calidad de las palabras
utilizadas, hacen que nuestro
supuesto modelo se convierta en antimodelo de comportamiento. Ellos no
conocen nuestro pensar, porque aparentemente somos hijos y, como tales, no
debemos ser críticos y jueces de sus acciones, entonces todo permanece igual.
Por otra parte, en la escuela hay una tendencia, cada vez mayor, de
querernos dar abundante instrucción, de alta calidad, pero se está descuidando
la parte formativa, el cultivo de valores, el refinamiento de nuestra
personalidad y la templanza de nuestro carácter. Se siente que se evalúa el
grado de conocimientos alcanzados, pero no el grado de madurez logrado, la
calidad del trato interpersonal o los buenos modales reflejados en todos
nuestros actos.
Conclusiones. No somos religiosos ocupando cargos eclesiásticos. No tenemos el don del
buen comportamiento. No pretendemos ser moralistas parlamentarios ni poseer el
recetario de los buenos modales. Sólo intentamos llamar la atención, tanto de
los jóvenes como de los adultos.
Observemos, permanentemente, nuestro trato con los demás.
Preguntémonos si somos amables, al menos
en lo mínimo, cuando intercambiamos palabras con otras personas. Tratemos de
refinar nuestros ademanes, gestos y vocabulario en todos nuestros actos
externos. Todo este cuidado que tengamos ahora, se convertirá en buenos hábitos
y buenas costumbres. Nuestra imagen para los demás y para nosotros mismos será
más grata y mejor aceptada.
